
No era una de esas chicas que no sabía cómo lucía cuando se miraba al espejo o tenía el autoestima por el suelo (hay que considerar las mujeres demasiado hermosas que dicen ser feas). Sabía que era lo suficientemente atractiva, pero con miles de otras bonitas alegres alrededor que vestían mucho mejor (y
con mucha menos ropa) que yo... el problema es que
no era nada extraordinaria.
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